martes, 4 de diciembre de 2012

En este nuevo ciclo: Mónica Arriola

Mónica Arriola
Senadora del Partido Nueva Alianza
La vida está llena de ciclos, de momentos y de procesos circulares. Hay ciclos para , otros para construir, algunos para ordenarnos, así como nunca faltan algunos para emprender y ser audaces; la vida de nuestra nación no está exenta de estos ciclos y de sus naturales expectativas.

Los retos no son menores, ni debemos subestimarlos. Los retos regionales, fronterizos, municipales, estatales y dentro de un entorno internacional incierto, obligarán a nuestra nación a tomar una decisión: unirnos o perdernos.

Este ciclo requiere de un México capaz de estar a la altura de su sociedad, que ha decidido alejarse de nuestra historia de desconfianzas y resentimientos para colocarse frente a la vida con una convicción de solidaridad y unidad.

Nuestro futuro no está en la discordia, en las visiones dogmáticas y maniqueas, ni en la imposición de unos sobre otros.

El futuro está en el debate y en el diálogo generoso. Está en la construcción conjunta y la suma de voluntades. En incorporación de las minorías a las decisiones de las mayorías y en el reconocimiento pleno de nuestra pluralidad social, sexual, étnica, religiosa y hasta amorosa.

En estos ideales no podemos soslayar el problema fundacional de nuestro país: la pobreza y la desigualdad. Es tiempo de replantearnos el paradigma sobre la distribución de la , no sólo desde la perspectiva fiscal —elevar impuestos a los que ingresos tienen—, sino también desde la lógica misma de la creación de riqueza. Es tiempo de que coloquemos el combate a la pobreza en el marco de una económica integral para el país.

Discutir como nación qué de uso y práctica queremos para nuestro petróleo, y energía eléctrica. Deberemos ser capaces, de sumar ideas sin ser rehenes de posturas inamovibles. Y, sobre todo, de crear un futuro ambientalmente sustentable para nuestro país y planeta.

México nos obligará a abrirnos al mundo. Nos demandará discutir sobre cómo tratamos a los migrantes extranjeros frente a lo que exigimos a nuestros vecinos para nuestros paisanos. Tendremos que ser capaces determinar con el doble discurso y la doble moral y darles herramientas legales de vanguardia a los que sin ser mexicanos por nacimiento deciden serlo en los hechos.

Estamos frente a una profunda y necesaria revolución blanca, una que cambie balas por lápices, que devuelva la capacidad de transformación social a las aulas de este país. Con una educación capaz de ser audaz y relevante, este ciclo debe sembrar una nueva generación de niñas y niños capaces de construir y hacer realidad sus sueños y objetivos.

Deberemos regresarle la dignidad y humanidad al trabajo docente. Es imperioso construir las herramientas de liderazgo escolar que fomenten un trabajo educacional efectivo, respetuoso de la diferencia, y que tenga la capacidad de cumplir con las metas de Educación para Todos que México ha prometido alcanzar: calidad educativa, no exclusión, plena alfabetización, participación activa, entre otras. Garantizar el derecho a la educación es el único camino a un país democrático y desarrollado.

En ese nuevo México que soñamos no deberán caber las prácticas antidemocráticas en ningún espacio. Han sido demasiado años de consolidación para verlo lapidado por unos cuantos.

Éste es un tiempo para alejarnos de la mezquindad, de las agendas propias y los intereses personales, y de hacer esfuerzos cotidianos por el trabajo conjunto, por la construcción deliberativa y el avance plural.

Esto será indispensable para enfrentar los oscuros y complejos retos que se esconden tras el crimen organizado y sus violentas formas de encarar al Estado mexicano. Este último sexenio demostró que este proceso ya no puede ser visto como responsabilidad de un solo hombre o mujer. No. Hoy, más que nunca, la solución y estrategia frente a la violencia extrema debe ser encarada por todos como sociedad y será imperativo construir un gran frente común. Que lejos de traer más balas, traiga esperanzas y libertades. Es hora de construir un camino que le dé la espalda a la criminalidad y abra la puerta a la construcción de ciudadanía.

El equilibrio de poderes es una realidad irreversible: atrás quedaron las legislaturas de oficialía de partes; atrás debemos dejar el tiempo del rechazo a las iniciativas por su origen —hayan sido presidenciales o de partidos ajenos—. Ya hemos aprendido que aspirar a que un gobierno fracase es aspirar a que México fracase.

Que no nos quepa duda: México está listo para dar un gran salto hacia su futuro. Al darlo con audacia y con esperanza, la sociedad mexicana nos lo ha demostrado con su convicción democrática, su compromiso con el trabajo y su amor a nuestra nación.

Correspondámosla con hechos, con altura de miras y con un profundo sentido de responsabilidad y deuda.

Seamos más cercanos a nuestro país y más lejanos a nuestros intereses. Seamos más fieles a nuestras ideas y menos a nuestros dogmas. Seamos parte de nuestra sociedad, y no sólo parte de sus problemas. Seamos ciudadanos y políticos éticos, generosos.

Escuchemos, sumemos, respetemos, construyamos.

Lo exige México. Lo merece México. Se lo debemos a México.

Gracias, padre


*Senadora del Partido Nueva Alianza

arriolamonica@hotmail.com

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